lunes, 6 de julio de 2015

Jorge Aburto (3era selección)

Nace en Santiago. La época era negra en Chile, pero para fortuna de él, al año de vida sus padres deciden emigrar a la Argentina y se establecen en la ciudad de Mar del Plata. Allí se lo pasa entre las calles, el colegio y las canchas. Luego de once años en el vecino país, su familia decide regresar a sus orígenes y se radican en el pueblo sureño de Villarrica. Entre el lago, el campo y los amigos, pasa largas horas escribiendo, primero canciones en clave de rap, luego versos que hasta el día de hoy lo mantienen ocupado y atento a la existencia, claro que ya no en el sur, sino en la capital, y más específicamente en el Barrio Brasil, lo cual, de manera constante, lo hace pensar en las vueltas de la vida y en la inmortalidad del cangrejo.

+ info y otros poemas aquí y aquí.


Invitación a Oda

Hola,
no te conozco muy bien,
más bien diría casi nada.

Sólo sé que varios poetas han abusado de ti,
y por lo visto, 
como ya no te invocan con la frecuencia de antaño,
puedo suponer que te han abandonado
o que te han arrojado
cual botella hecha el náufrago
a la mar del tiempo.

Y que te encuentre quien te encuentre
y que te lea quien te lea. 

Qué les importa a ellos,
los marinos-bohemios
que fácilmente pueden enyuntarse con el verso 
en una larga noche de copas,
o enamorarse sin tapujos de la prosa,
esa gorda de lengua larga 
que hipnotiza palomas
al fragor de las palabras que se entrometen 
a la motricidad del viento.

Qué les importa a ellos,
los olvidadizos de recuerdos mudos,
qué les importa a ellos.

Pero a mí sí me importa,
no sé por qué,
pero me importa,
y como no sé si decirte señorita o señora,
te llamare sólo Oda
e intentaré darte unos concejos.

Oda,
si ahora no eres tomada en cuenta,
no llores
ni te enojes.

Mejor respira profundo,
cuenta hasta diez, 
sale a caminar hasta cien, 
corre hasta mil, 
cuenta ovejas u hormigas,
pero no dejes de contar,
de sentirte útil.

Ahora relájate,
piensa en un chiste
o en el enigma de cuántos pares son tres moscas,
pero no lo resuelvas,
no es relevante.

Sólo distráete.

Puedes cerrar los ojos si quieres,
fumarte un verde, 
un rojo
o un arcoíris completo.

Sólo sueña y vuela.

Con caballos de espuma,
con despertar bajo el sol sobre la hierba,
sólo sueña y vuela.

Ahora imagina que en vez de ODA eres hada.

Que puedes hacer de las letras tu varita mágica,
lo que quieras con el diccionario,
unirte a la M, por ejemplo, y pasar de oda
a MODA.

Imagina que puedes volver a llenar bocas,
o mejor aún,
unirte a la J,
pero no a la CC,
a la JOTA no más,
a la letra loca.

Y vente conmigo
que me quiero ir contigo.
No tengo menos pretensión que envolverme
en tu vestido roto 
luego…

de una larga JODA.


Insomnio

El demonio no me persigue,
yo lo persigo a él.

Lo pienso,
lo invoco,
lo llamo por teléfono a las tres.

... ... ...

A las tres y media está en casa,
en caja-en lata-con filtro-sin él.

A veces conversamos.

Siempre, o casi siempre,
me pregunta si estoy bien.

Justo
minutos antes 
de echarse a correr.

Por mi cabeza trasnochada
estáticas estrellas florecen en el techo,
se cruzan,
se besan.

Y las veo mezclarse al alba con la desolación,
con madrugadas repetidas
en los naipes que viven en los túneles de mis venas.

Mis ojos atormentados
se desangran por el suelo.

Riachuelos de inconsciencia
me conducen hasta el lago de las preguntas.

Se piensa y no se hace,
se hace sin pensar.

Escena, acto y función,
la misma vuelta,
el mismo silencio de meses
de años-décadas-siglos,
de vidas pasadas,
eternas.

El show sigue.
No se puede detener,
dicen…

El telón que termina con la humedad
marca las ocho.

Despierta el despertador.

Me tengo que levantar.

Me levanto.

Sin haber soñado,
me levanto;
sin saldos positivos,
me levanto;
con hambre,
me levanto;
con alambres en la frente,
me levanto.


Camino al baño.
Aparece él,
sonriente y ofreciendo otra vez el infinito.

Lo miro,
me mira y grita:

No te olvidaré,
nos vemos a la vuelta.


Cadáver olvido

Hay días en los que quiero estar solo
y la concha de su madre
me parece un gran lugar,
donde todo el mundo
podría gastar su aire,
o hacer lo que quisieran
sin molestar…

ME.

Hay días
que no debiesen ser días ni noches,
porque lo único que sirve es olvidar.

Olvidarme de mí y de los nombres,
olvidarme de mí y de los hombres.

Olvidarme de la rueda que hace girar mi cabeza,
porque otra vez se extingue el vidrio...

y sólo quiero vomitar.


Invernal viene de invierno

La tarde es invernal
y viene cayendo en abril sobre los cuerpos.

Viene cayendo nostálgica,
triste,
desahuciada como el copo de nieve
que se extingue en el segundo nombre del almanaque,
a la vez que se deprime en el primer acoso de enero.

La tarde es invernal
como el pensamiento de las masas,
tal como el sentimiento
del que no abraza 
cuando quiere hacerlo.

Invernal viene de invierno.

Invierno es una palabra 
que denomina la época cíclica 
que marca el ocaso de los reglones sin versos.

Invernal es invierno,
como la lluvia o como las hojas que se entregan
a las manos del sepulturero Sr. Viento.

Invernal significa 
agua-aire-bufanda-hielo.

Invernal 
simplemente
viene de invierno.

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