Códigos
Maldigo la lengua prostituta
que sin pudor se vuelca al ruido
El ruido es mi muerte más prolífera
La palabra que se pronuncia es mi cáncer
Me tiembla la voz con arrogancia
y cada letra rememora la escena
del cuerpo-vidrio resquebrajado
arrojado violentamente al mundo
¡No!
Yo no entiendo la palabra que se pronuncia
no intercepto los tenores del código
Minúsculo transito la aventura vocal
Opaco sobre el lenguaje que estremece el nervio
No entiendo la palabra que se pronuncia
y me espanta el luto en los rostros del silencio
Vacío de tumba
Qué triste
saber que tan pocos
son los que desafían
a su propia muerte
qué triste
ya que lejos de la memoria
construirán su hábitat
vaciados de tumba por la eternidad
¡Pobres!
bombardean
el frágil cimiento
de su propia existencia
sí ¡pobres!
los que lanzan una cuerda
para sujetarse entre pasado y futuro
¿qué presente pretenden derrumbar?
Qué triste el cuerpo desvanecido
condenado a la opacidad
pero qué conmovedor no obstante
el deseo a toda costa de auto-boicotearse
Vehículo de enfermos
Qué grande el mundo
cuando se cierra la boca
cuando la lengua es olvido
y uno sin faro merodea la inmensidad
Qué grande el mundo
cuando los propios precipicios deslucidos
se adentran en la corteza
del magma irregular
infestado de plagas
avizorando un puerto frío
destemplado
lleno de naufragio
Qué grande el mundo
para siquiera pensar en morir
m o r i r
morir como quien contempla
el destino de un cuerpo que cae
Pálida la muerte al caer
aferrada al fondo del último final
una muerte de primer olvido
no de cuerpo tiempo cobardía
una muerte de pájaro volado
sobre la tumba de la palabra
¡Oh vehículo de enfermos!
en tu sangre se teje el destino
de una tripulación funesta
y mi mar tu estela recorre
En el naufragio de la sal oscura
desde la boca cerrada
Hasta las vísceras del vacío infértil
mi mar tu estela recorre
aprisiónate
en lo hondo
ante el rostro atónito
que tropieza desde dentro
inexistente fuera de tu margen
Y así nadie contigo
y así nadie
y caer es volver
y caer
Tedio
Ruin
la morada del tiempo
de lóbregas pinturas malditas
sujetas a la fragilidad de sus cuellos
Vi cobardía esparcida en la palabra
oculta en cada ventana
en cada penumbra
y cada rincón
Vomité réplicas de mí mismo
en cada uno de sus compartimientos
viviendo así cientos de vidas finitas
en lo inconcluso del paraíso erial
Mordí el semblante del origen
y sin embargo todo es vano
¡todo es vano!
Historias terribles me secundan
y yo las idolatro
yo las idolatro
y todavía no acontece el minuto
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