No
por no poder tener, sin. Desarraigando la costumbre de sentirnos ahogados. Así
volví a nacer, en la posibilidad de entregar todo y ser nadie como todos. Por
eso, considero mi trabajo literario como una vía o una herramienta para quien
quiera tomarla. Lejos de los aplausos y las condescendencias, volcando los ojos
en la fibra que nos quema y nos propone no ser indolentes. Escribo y vivo en
perspectivas que buscan romper sobre cómo se debe ser o pensar; comprometo mi
escritura con mi acción y en esa fusión la poesía cobra su sentido más
profundo: ninguna palabra al completo azar, ¿o asar?Sin espejos
tu cara
se ha ido tornando
hacia otro tiempo.
1975, dos del golpe
y de golpe
los juicios,
tu cuerpo de niña
magullado
entre dolores
y rosarios.
Ave María,
llena eres de desgracia,
no te mires
en el espejo;
puedes encontrarte
con tu madre.
Sibila
Tu silueta huele a madejas,
a corcho húmedo
por destiempo,
a silbidos de locuras
buscando sus pájaros
en el techo de la casa.
Yo camino lento
y sin prisa
quitando alambres
incrustados en la piel;
nuestra terrible cruzada
de amar y odiar
a un mismo pulso.
Desde esta noche el ruido de la ciudad
me recordará la partida
donde se deshacen
las uñas como sal
en terquedades y sus vestigios,
en miles de luminarias
que repiten rituales
de hojas atacadas
por el sol,
simulando el bienestar
de un lado de la periferia
hasta el otro.
Hojas de otoño
Mi panita le pide descanso a la vid,
a los cereales efervescentes
a las medallas de gloria
a las costras labiales,
le pide
parece que banderita blanca.
Hojas de otoño:
Marca de vino
blanco puro y cristalino,
te bebes un sorbo
te pones amarillo
y te caes.
Sed o no sed…
porque la sed
me deja con sed
¡y no puedo, sed!
sed como quisieda sed.
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