martes, 2 de junio de 2015

Álex Bay (4ta selección)


No por no poder tener, sin. Desarraigando la costumbre de sentirnos ahogados. Así volví a nacer, en la posibilidad de entregar todo y ser nadie como todos. Por eso, considero mi trabajo literario como una vía o una herramienta para quien quiera tomarla. Lejos de los aplausos y las condescendencias, volcando los ojos en la fibra que nos quema y nos propone no ser indolentes. Escribo y vivo en perspectivas que buscan romper sobre cómo se debe ser o pensar; comprometo mi escritura con mi acción y en esa fusión la poesía cobra su sentido más profundo: ninguna palabra al completo azar, ¿o asar?

Más sobre Álex Bay aquí, aquí y aquí.


Como piedras pegas

Sin espejos 
tu cara 
se ha ido tornando 
hacia otro tiempo.

1975, dos del golpe 
y de golpe 
los juicios, 
tu cuerpo de niña 
magullado 
entre dolores 
y rosarios. 

Ave María, 
llena eres de desgracia, 
no te mires 
en el espejo; 
puedes encontrarte 
con tu madre. 


Sibila

Tu silueta huele a madejas, 
a corcho húmedo 
por destiempo, 
a silbidos de locuras 
buscando sus pájaros 
en el techo de la casa.

Yo camino lento 
y sin prisa 
quitando alambres 
incrustados en la piel; 
nuestra terrible cruzada 
de amar y odiar 
a un mismo pulso.

Desde esta noche el ruido de la ciudad 
me recordará la partida 
donde se deshacen 
las uñas como sal 
en terquedades y sus vestigios, 
en miles de luminarias 
que repiten rituales 
de hojas atacadas 
por el sol, 
simulando el bienestar 
de un lado de la periferia 
hasta el otro.


Hojas de otoño 

Mi panita le pide descanso a la vid, 
a los cereales efervescentes 
a las medallas de gloria 
a las costras labiales, 
le pide
parece que banderita blanca.

Hojas de otoño:  
Marca de vino 
blanco puro y cristalino, 
te bebes un sorbo 
te pones amarillo 
y te caes.   

Sed o no sed… 
porque la sed 
me deja con sed 
¡y no puedo, sed! 
sed como quisieda sed.

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