Reseña biográfica + info y otros poemas aquí y aquí.
Mientras
prendes tu televisor
para
alentar
a tu Selección
hay gente que se prende
y muere,
porque la selección de personal
es la mejor táctica
para mantener a raya
los sueldos.
Llegarás
a la gloria
con la
pelota en la red,
al
orgasmo genuino
o
a la diametralidad inversa
a la diametralidad inversa
donde se
cierran los ojos
y el
silencio se mastica
como
yerba amarga.
Pero
después de la risa
y el
llanto,
el
televisor se queda sentado
poniendo
en el último rincón
de la
parrilla programática
–si es
que se digna a mencionarlo–
la
historia del último hombre de fuego
que se
jugó el mundial
de la
vida, y que hoy muere.
Terrible es, amigos, que el dolor
Terrible es, amigos, que el dolor
nos toque
menos que un gol.
Solecismos
Cinco pétalos menos,
quién sabe en qué termine
el juego a la siguiente página.
Un afán por repeler
las cárceles
cuando nadie
instala grilletes.
Entonces para qué.
Para qué.
Para ponerle corriente
al mar,
que no suficiente
con la calma
necesita de una buena
tormenta;
quién sabe si hay
sobrevivientes
cuando salga
nuevamente el sol.
La certeza pende
de un hilo dental
usado. Encima de él,
hay un ciego
con la insulina disparada
esperando que termine
su defunción.
Abajo lo esperan
todos de luto
con el resto de pétalos
que aún no han muerto.
Trapecistas de rieles
Hablan entre ellos
por todas direcciones,
mis historias
y otras no pertenecientes
se cruzan sin semáforos,
asustan a los transeuntes
desprevenidos
que en afán
por mantenerse
apuntando en el libro
suelen morir.
De la cabeza
tentáculos:
piedra
papel
o tijera
piedra
papel
o tijera.*
En un aquelarre
cuelgan sus máscaras
para trazar
sus nuevos encuentros
entre vías
construidas con hechizos.
Suena una alarma de reloj:
trim trim trim
constante,
el estómago se aprieta,
despierto y sin anestesia
los focos
que alumbran un escenario macabro
que se esparce por las ciudades:
experiencias crudas
que fundan rituales
sin querer queriendo.
Mi vida un viaje constante
en trenes imaginarios
que sobrevuelan las nubes
todo el tiempo cruzando
soles y tempestades,
distintas estaciones
como emociones
buscando forjar
la itinerancia.
En los nudos de mis manos
tierra a cable
a barlovento
con una brújula
que da infinitas vueltas
a los puntos cardinales,
que se transforman en los ojos
de la muñeca de Porota.
*Nota: Excluida varita mágica,
espejo, big bang, entre otros.
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