miércoles, 13 de mayo de 2015

Grace Galdames (1987)

La voz es el único instrumento capaz de transmitir un mensaje emocional y otro lírico. La voz es única e irrepetible, una huella digital de nuestros pensamientos y sensaciones. Se talla tal como un artesano talla la madera. Se busca; en ocasiones toda una vida. Es personal y es colectiva y, además de lo dicho, es también un regalo, un acto de ofrenda.

La voz se presta para portar las ideas de los y las artesanas que merodean sus matices queriendo transformarse en el mensaje que la armoniza con el origen. Es una nota dentro de infinitas y diversas tonalidades, que encuentra sonidos hermanos en la poesía y en el arte como herramientas fundadoras de un mundo ideado pero desconocido. 

Esta voz está siendo tallada con paciencia, pero también al ritmo de lo que ocurre a su alrededor. Pretende sacarse las astillas del ego y la desesperanza. Pretende unirse con otras voces que comparten sus sentires, en este entorno antiutópico, con libertad, lucidez y la tráquea dilatada.


Nacer en el mismo cuerpo

Debo extirparme la pena y con ella el cáncer
cauterizar las venas rotas y lamer la herida
hasta matarme una vez y otra vez
para nacer siete veces en este mismo cuerpo
respirando el mismo aire con otros sabores
pisando el mismo suelo con otros zapatos
tocar los cuerpos, los mismos cuerpos
con las escamas ásperas de tanto repetir. 


Antinatural 

Estoy asustada.
Los árboles de mi casa
golpean con rabia en la techumbre
como si supieran
como si el viento que los mueve
les susurrara a las hojas
una por una
que somos nosotros y que estamos
bajo estas latas, maderas y cementos
que nos escondemos aquí cada noche
después de haber arrancado de las flores
del aire y del sol.


Nosotras

estamos unidas en una página
que también es una foto
que también es un recuerdo
grabado en mis pupilas
como nubes de arrebol.

Nos vimos en la noche
de poesía
y lunas rojas.

Ahí mire los caminos
que la risa dibujaba
en tu cara y en la mía
cada vez
que tu planeta y mi planeta
se alineaban
en este pequeño universo
de calles rotas
casas viejas
y pechos suculentos
de sueños. 


Las sombras de Grace

Me acuesto queriendo descansar
me levanto intranquila y busco qué hacer
pero mi cerebro no se detiene
porque en esta sociedad 
soy trabajadora implícita e incansable.

Quiero deshacerme          desarmarme
quiero lo que logra una noche de descanso 
después de un día intenso
ese anhelado éxtasis, ese que confirma 
la autonomía de nosotras.

Mis labios comienzan a inflamarse y palpitar
                                        poco a poco
como ventosas en movimiento
a envolver esas superficies bondadosas
que se prestan para el juego
mientras mi mente recrea imágenes
que por alguna razón vuelvo a sentir
como si estuviera en ese momento
imágenes memorables
o de una invención
o con amantes diferentes
o con el mismo
o con la misma.

Pienso en las monjas
castradas por esa misión servil
casadas con esa divinidad masculina
que no da placer porque no está.
Entonces me toco haciendo justicia por ellas
por las mujeres mal cogidas y mal tocadas del falocentrismo
por las abuelas asexuadas, deseosas de la carne
que en su rebeldía ante el tiempo mismo
no jubilan sus satisfacciones.

Toco suaves mis hombros y mi pelo
mi útero y su cuello
liberando mis pechos y mis nalgas
de los ojos incapaces de mirarnos la cara
soñando que nos recorremos enteros
                                                             enteras
sin preferencia de cortes ni categorías
como animal sin vida que se va a la parrilla.

Me exorcizo de los dogmas
y excomulgo a la virgen santísima de nuestras vulvas
para ser poseída por la calidez del pecado
y el júbilo de la inmoralidad
y mis palmas y mis dedos acarician el vientre y bajando
pruebo y descubro mis formas
insultando a quienes nos cortan el clítoris en Oriente
a quienes nos tapan el cuerpo y nos matan por denigrarles la hombría
a quienes nos obligan al acto sexual con chantajes o golpes
a quienes gustan del sexo como mercancía
los insulto con éste, mi placer autónomo
y con más fuerza y otros movimientos
eyaculo mis ideas y las desparramo 
en su cultura del sexo
susurrando canciones salvajes y voces de goce
que dicen que el orgasmo femenino libre es hacer justicia
que dicen enriquecer el lenguaje con nuestro placer
placer político
en tu intimidad
en tu cama
en la mía
o en cualquier lugar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario