domingo, 3 de mayo de 2015

Camilo Suazo (1993)


Soy, soy, soy, estudio esto, leo aquello, escucho esto, toco esto otro, soy hombre. ¿Edad? No, muchas gracias. ¿Soltero, cierto? Con el favor de la poesía; casado a veces, pero divorciado también. Mido uno setenta. Claro, un chileno, un chileno arrasado, promedio, con aspiraciones, emprendedor, libertario a veces. Mire, mire, entiéndame bien, soy cantautor. ¿Seguro? ¿Pero es un hobbie? A ver, a ver, señorita, o caballero, no, no, no, sólo Camilo Suazo.


Alguna vez fuiste esa mina

¿Alguna vez fuiste esa mina
que dominaba los ojos
se precipitaba
con piernas endurecidas
y oía a la noche
sollozar juventud?

¿Alguna vez fuiste esa mina
que risueña y ofuscada
esperaba en los paraderos
micros y no taxis
cervezas y no bebidas

hombres que no son hombres
sino niños, sino sanguijuelas
sino parásitos, sino mujeres
sino masturbadores, sino voyeristas
sino manipuladores
sino
ASESINOS DEL CLIMA Y DE LA CALMA?

¿Alguna vez fuiste esa mina
prometiendo incondicionales
te amos, y te quiero, y me encantas
y te odio, y te extraño, y te detesto
y ya no te soporto, esto termina
no termines, y adioses, corazón
y adioses, corazón?

¿Alguna vez fuiste esa mina
tenebrosa, nefasta
casi impenetrable, casi única
casi sombría, oscura
tan oscura en este sobre de papel
roedora, roedora de tu libertad
en el pensamiento impuro
de las cavernas baratas?

¿Alguna fuiste esa mina?
¿Lo fuiste alguna vez?


Pichilemu 

[…] ya llevábamos grandes minutos
con las cervezas en las manos

y Carlos dijo: 

"Este lugar insiste en ser fecundo

este lugar insiste en

que sea una ebria bicicleta"


Todo esto me ha llevado a cantar
a parir blues
a solear bajo el sol
este Mi menor
que llevo dentro

La cebada del cielo
me está pegando
cada vez más fuerte

y en este pueblo
arden
el sexo y las peleas porque sí

En el Boulevard
El Blue y El Docas
abunda un experimento veraniego
en que mi sueño no tiene
conexión con lo que miro

Hotel Savoy
a veces me hace tejer esperanzas
ideales sensuales

Luego de meses rezando
en esta cripta, con una
mujer simplemente inyectada
a mi vientre, y a mis venas

vuelvo sentado a las cavernas
nunca de pie, siempre honesto. 



El peso del verano 

El peso inesperado de este verano 
que llega sin avisar
voy contando los días
desmalezando mis terrenos viejos
abrazando la tierra
con los dedos y las piernas
continuando con las mañanas
como si no existieran
como si fueran las primeras
y me respondo alegre:
es que han pasado tantos recorridos
tantos caminos maltrechos
ojos hirviendo
palabras que saltan de la boca sin crines
sin bozales
cabalgando impredecibles
en esta tarea pa la casa
que nunca se termina
que nunca se hizo
que quedó guardada
en cuadernos antiguos
amarillentos, resinosos
mal olientes cuando se encuentran
cuando me encuentran
desde cuándo, desde cuándo
desde cuándo, cuando se hizo luz
el nombre, cuando conocimos
a las chicas en Yungay, cuando
de forma gallarda penetraste en las gradas
en el cemento de Pío Nono
en el cementerio de Vespucio
aguardando una lágrima
tomando, tomando
tanto he tomado
tanto he mandado a la ciudad
cuando me he dedicado a las vainas
las vanidades y las vaginas
tormento sin escrúpulos
glorioso de las maquinarias.
 

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