Soy, soy, soy, estudio
esto, leo aquello, escucho esto, toco esto otro, soy hombre. ¿Edad? No, muchas
gracias. ¿Soltero, cierto? Con el favor de la poesía; casado a veces, pero
divorciado también. Mido uno setenta. Claro, un chileno, un chileno arrasado,
promedio, con aspiraciones, emprendedor, libertario a veces. Mire, mire,
entiéndame bien, soy cantautor. ¿Seguro? ¿Pero es un hobbie? A ver, a ver,
señorita, o caballero, no, no, no, sólo Camilo Suazo.
Alguna vez
fuiste esa mina
¿Alguna vez
fuiste esa mina
que dominaba
los ojos
se
precipitaba
con piernas
endurecidas
y oía a la
noche
sollozar
juventud?
¿Alguna vez
fuiste esa mina
que risueña y
ofuscada
esperaba en
los paraderos
micros y no
taxis
cervezas y no
bebidas
hombres que
no son hombres
sino niños,
sino sanguijuelas
sino
parásitos, sino mujeres
sino
masturbadores, sino voyeristas
sino
manipuladores
sino
ASESINOS DEL
CLIMA Y DE LA CALMA?
¿Alguna vez
fuiste esa mina
prometiendo
incondicionales
te amos, y te
quiero, y me encantas
y te odio, y
te extraño, y te detesto
y ya no
te soporto, esto termina
no termines,
y adioses, corazón
y adioses,
corazón?
¿Alguna vez
fuiste esa mina
tenebrosa,
nefasta
casi
impenetrable, casi única
casi sombría,
oscura
tan oscura en
este sobre de papel
roedora,
roedora de tu libertad
en el
pensamiento impuro
de las
cavernas baratas?¿Alguna fuiste esa mina?
¿Lo fuiste alguna vez?
Pichilemu
[…] ya llevábamos grandes minutos
con las
cervezas en las manos
y Carlos
dijo:
"Este lugar
insiste en ser fecundo
este lugar
insiste en
que sea una
ebria bicicleta"
Todo esto me
ha llevado a cantar
a parir blues
a solear bajo
el sol
este Mi menor
que llevo
dentro
La cebada del
cielo
me está
pegando
cada vez más
fuerte
y en este
pueblo
arden
el sexo y las
peleas porque sí
En el Boulevard
El Blue y El Docas
abunda un
experimento veraniego
en que mi
sueño no tiene
conexión con
lo que miro
Hotel Savoy
a veces me
hace tejer esperanzas
ideales
sensuales
Luego de
meses rezando
en esta
cripta, con una
mujer
simplemente inyectada
a mi vientre,
y a mis venas
vuelvo
sentado a las cavernas
nunca de pie, siempre honesto. El peso del verano
El peso inesperado de este verano
que llega sin avisar
voy contando los días
desmalezando mis terrenos viejos
abrazando la tierra
con los dedos y las piernas
continuando con las mañanas
como si no existieran
como si fueran las primeras
y me respondo alegre:
es que han pasado tantos recorridos
tantos caminos maltrechos
ojos hirviendo
palabras que saltan de la boca sin crines
sin bozales
cabalgando impredecibles
en esta tarea pa la casa
que nunca se termina
que nunca se hizo
que quedó guardada
en cuadernos antiguos
amarillentos, resinosos
mal olientes cuando se encuentran
cuando me encuentran
desde cuándo, desde cuándo
desde cuándo, cuando se hizo luz
el nombre, cuando conocimos
a las chicas en Yungay, cuando
de forma gallarda penetraste en las gradas
en el cemento de Pío Nono
en el cementerio de Vespucio
aguardando una lágrima
tomando, tomando
tanto he tomado
tanto he mandado a la ciudad
cuando me he dedicado a las vainas
las vanidades y las vaginas
tormento sin escrúpulos
glorioso de las maquinarias.
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