sábado, 21 de junio de 2014

Freddy Rivera (1991)

De niño me criaron para ser un inútil. Crecí en una familia que extrañaba a alguien que le decían como a una marioneta italiana. Salí del colegio creyendo que la vida se gana con dinero. Me muevo en un mundo que naturaliza el capital y se aísla en su propio espacio privado. Descubrí que los sueños tienen doble filo, pero que vale la pena morir por su intento. El amor mueve al mundo, la individualidad también; y en la dualidad de las ideas es donde aterrizo para intentar mostrar una pizca de lo que a la actual generación no le interesa: la política, el sentido de la vida, el amor y la construcción propia del sujeto. Espero dejar algún mensaje en mi ingenua poesía, porque es lo único que rescato de mí en la búsqueda del sentido en un mundo creado sólo por la mente.


Adiós, maldito Mal

Porque a veces, el mal no es Mal.

Sólo llantos que tejen una estela,
que apaga futuros temblores,
defensas que curan grietas,
alivios de una llegada incorrecta.

Una manzana mascada en la memoria
es más dulce que una podrida en el futuro.
El placer colectivo de amar un sustantivo
es netamente por un capricho augurioso,
que a veces trae males,
y a veces solan caricias perpetuas
que bañan un segundo en sonrisas.
¡Recuérdalo! El mal no es Mal.

Porque cuando no llega la dicha,
la reflexión se hace presente
bajo un manto de llantos lamenteros
que sólo afloran por una sensación,
a ratos, evitable.

Porque a veces, el mal no es Mal.
Porque te hace abrir los ojos,
te hace ver que tus decisiones erróneas
dejan pálidas manos temblorosas,
con augurio de coger un trofeo
que no corresponde por motivos;
motivos provocados
por tu inseguridad, claro.

Porque tu dolor no se contiene
bajo parámetros establecidos
o bajo caras fingidas
en una sociedad de hipócritas.
Te hace vulnerable,
pero a su vez te hace fuerte;
apagando todo lo que quema
sólo para indagar en otra energía.

El mal es certero,
pero más certeras son las palabras
que hoy puedo decir.

Y gracias...
porque si no fuera por ti
no existiría el ingenuo poeta
que llena su hoja
con el placer de lograr
lo que sus ojos quieren transmitir,
pero que sólo se quedan en el sueño
de plasmarlo en la realidad.

El mal no es Mal,
créeme...
sólo es malo creer que lo es.


Busco ignorancia

El caos respaldo al orador desvalido.
El soplo de los labios
es tan certero
como la imagen reflejada
en una casa de espejos.

Las trincheras son estrechas,
el corazón es espeso.
Las comunidades lloran
por el redentor absoluto.

El sudor...
es el sudor.

Te aferra a tus pensamientos
mientras te caza solo e indefenso
en las dudas sobre tu autoestima.
Y el zorro aprovecha,
el coyote es engañado.

El león ruge
mientras todo el entorno
ve su voluntad sometida.
Viola a tus sentidos,
ve el corazón trasparente,
capitaliza tus sentimientos
y los convierte en inversión.
El odio es hermoso,
la frustración es contrapuesta
a la felicidad de un niño
abriendo su regalo
manufacturado en Taiwán.
Y la suma de riquezas
va acompañada de la virtud
que surge de nuestros corazones nobles.
Maldigo el día en que vi mi verdad.
La ignorancia me hace fuerte,
te hace fuerte.
Dejemos que la misma haga lo suyo
y me dé una lista de personas
en quienes creer.
Y quizás,
sólo quizás,
empiece a ver las líneas
como un arma poderosa.
Claro,
las que aseguraron la verdad del mundo
y que luego buscarán la forma
de llevarme junto a ellas.
Busco ignorancia...
¡y qué ironía!
porque ya la tengo.


Transmitiendo fe

Cuenta la leyenda que el ser humano fue libre

 
Dioses de las tierras 
que bombardeaban litros 
de sangre por las venas. 

Esclavos de las pasiones,
las humildes pasiones
invasivas en la consciencia reparadora
que veía su alivio
por no tener un límite.
Cuenta la leyenda...
sólo cuenta,
sólo cuenta. 
Allá va,
vaga y se cree Dios.
Vela por la democracia
y por el socialismo.
La excusa barata que llevó
a la destrucción de los sueños.
Que creó sueños
en un margen estrecho.
Llenó de lágrimas 
al individuo que asumió
la verdad sumergida 
en la palabra pura.
Ah, Destino Torcido...
llévame a 5500 kilómetros de acá
en un segundo y medio,
jugando tus mágicas cartas
para crear una amarilla parálisis
en el corazón de mis enemigos.
La vida nunca tuvo sentido,
nos engañaron.
Creación vaga en la mente
de toda una generación de esperanzas.
Naturalidad de las costumbres,
extremo resguardo de lo privado.
Sáquenme del oikos,
a mí y a mi ciudad.
Crean en el instinto,
el sexo es la respuesta a todo.
Griten sin miedo a ser locos,
pónganse en posición fetal en la esquina
tratando de volver a nacer.
Cuando el odio crezca
te darás cuenta de que la muerte
es la solución al cambio de paradigma.
Porque el mundo es sólo tu mente,
nada más que la mente.
Y cuando narres tu vida
piensa que no tiene sentido,
y en esa ironía 
piensa lo que nunca aprovechaste 
entre todas las posibilidades que existían.
Un día morirás
y en tu lecho de muerte
darás cuenta de todo lo que no hiciste
pensando en que la moral te atrapó.
Y yo me reiré
diciendo que rompí cánones
y no quise ser bello
sólo por placer.
Da lo mismo el límite,
el punto es atreverse a ser uno mismo.
Y si me mal interpretas,
no me culpes...
sólo llorarás en tu mente.




Quiero ser el sujeto 

Cuando el humano camina perdido,
cuando su espíritu de batalla se confunde
entre la espesa niebla del temor,
cuando la fe en la virtud es
el espejismo infinito del vacío existencial,
es cuando vuelve el Fénix Negro.

Asumir lo que vaga en la Tierra,
intentar asumir la verdad inexistente
en la palabra ficticia.

Cuando el día llega
perdió su navaja y su brújula.

Asumir que su dieta serán
dos poemas malditos
y una canción que suene
como metralleta palestina.

Cuando el humano camina perdido
olvida que no es hombre,
tampoco mujer.
Se asume instante,
no llora
y asume ser lejano a su realidad.

Cuando perdimos un ser humano más
recuerdo aquella mitad que me tocó vivir.

Cuando la transformación pasa a ser
un agente de influencia,
fuera del dominio de tus recuerdo,
es cuando comienzas a pedir perdón
al que te dio las llaves para salir de la cárcel.

Cuando hasta las galletas de la fortuna
te decían que te equivocabas,
parecía que la caída en la pérdida de sentidos
era tu herramienta
para no asumir tu verdad.

Tranquilo,
no es el fin del mundo.
No vendrá ningún griego
a decir el metal de tu alma.
Tampoco su alumno
a darme clases de lógica.

Sólo espero sentado en el universo
tratando de dar el paso de vuelta
para poder sentirme más humano
y menos sexo.

Espero ser el aplauso
de mis propias esperanzas.
Y espero ser la luz
que toque la oscuridad de las estrellas
arrastradas por la cola del dragón.

Ser un sujeto no sujeto
y ver al mundo perderse en su irrealidad.

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