lunes, 11 de noviembre de 2013

Camilo Suazo (1993)

Soy Camilo Suazo. Se dice que nací un 9 de abril del año 1993, aunque sinceramente yo no lo recuerdo. A veces sueño que crecí por una comuna llamada Maipú, aunque nunca he entendido bien dónde termina ni dónde empieza mi barrio. Tengo en mi pieza un cuadro que dice “Recuerdo de mi licenciatura”. Según dice, estudié y me licencié de enseñanza media, pero yo nunca estudié.  Es más, jamás creo haber ido por otra cosa que no fueran mis amigos y el hueveo. Imagínate, por ir a vacilar me llevé un cuadrito con el que puedo ir a cualquier instituto o universidad culiá. En fin, en el último tiempo aún sigo teniendo mi memoria frágil, y me digo músico porque hago canciones, pero no lo sé hasta que alguien se acerca y me dice que toque algo o que le gustó un tema. ¿Poeta? Al puro peo, giles.


Porque somos parte de Chile 

Porque somos parte de Chile
somos parte de una cumbia triste.

Bailamos al son de la desolación.

Cunetas de zotes danzando llorosos.

Parte de nada y parte de todos.
Por parte baja se lleva un beso.

El inmaculado chipe libre
que hay que respetar.

Esas tonteras se las llevó la tempestad.

Tragado por los cisnes
devorado por la alameda.

Enajenados en su caparazón.

Las cabezas límpidas de cachureos.

La cachita lo curó todo.

El destino es impreciso y nuestros sueños son órdenes.

Canta Gardel antes que sea tarde
porque ya me estoy poniendo impaciente.

Porque somos parte de Chile
soy parte de lo hueone.
 
 
La historia juvenil de parecer y no ser

Fantasean con el éxito
el esplendor que se concibe en sus sesos
son migajas del futuro.

Las canciones populares
parecen marcharse
en el derrumbe juvenil
de nuestro único
tesoro.

Yo las veo transitar
y las pendejas solas
lloran desconsoladas por su única pasión.
De los celulares
veo secretos que circulan
agonías íntimas, que eternas
se esconden. 

Completamente solos nadie aprende a vivir
anestesiados en fotos
el genuino genocidio.

Elimina con tus ojos sanos
este disimulado
descontrol.

No dejes morir la fortuna.

Porque la juventud
es el obrero, la flor
el pendejo, el copete
el día, la oficinista
el profesor, la noche
el ensueño, la no-empresa
el tiempo

Dios.
 
 
Ley Natural

Ya me tiene cansado
aquello de libres
caminos de perros.

Estoy hostigado
de la demencia
de los pobres
emputecido de
las habladurías
de pájaros viejos.

¿Quién podría nombrarme?

Como que el silo mental
necesita racionarse otra vez.
Aliméntenme bocas ciegas.

Emputecido de
las huevás
de la mala suerte.

Incrédulo, escéptico.
-¡Sí, aquellos son mejores que yo!-

La semilla buena
siempre busca
la tierra más fértil.

Ley natural.

Ley conchesumadre.

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