viernes, 10 de octubre de 2014

Emmanuel Curín (1993)

Mis letras son retazos de lo que puedo encontrar, comprender. Un chispazo, una imagen atrasada por el hecho de que el mundo es tan cambiante.

Busco, voy y vuelvo. Más voy que vuelvo. La mayoría de las veces me pierdo. Es necesario perderse para encontrar/c, dicen. 

Nací en el mes de la patria –curioso que la nazión tenga cumpleañosun año vago dentro de una década vaga. Ahí comenzó el viaje, el divagar. 

Escribo desde la entraña, desde el estómago, borrando a veces palabras con los ojos; y desde ahí lanzo semillas que espero encuentren tierra, y crezcan.

Estoy a la espera.


No hables de vida

Si lo que sientes     lo que encuentras,
lo que oyes y vomitas
no te quema los ojos la lengua la entraña
Si no se levanta una fogata en tu corazón
donde Baco se destroce bailando
despertando el primitivo vestigio que dicta a moverte
porque no somos dioses

Si lo que entra en ti no te quema
si el insomnio no te descascara los ojos
y sientes el aullar de tu pecho más alto que tu voz
más comunicativo que todas las máscaras guardadas

Si el equilibrio en ti no es el desenfreno
el placer de las bocas untándose fuego
el después de la cortina del sueño
la curiosidad comiéndote las uñas 

¿Has estado haciendo bien     eso
                                                             de
                                                           vivir?


Ojo nocturno 

Un ojo puede dar mil vueltas 
mirando el vacío 
negro 
p r o f u n d o 

Estar escribiendo los garabatos de la noche 
estar escribiendo callado 
con estruendos de voces a la espalda 
estar, ser 
estar, es/ 
cry/ 
viendo 
es críptico 
aullando el desasoCiego humano 
humeante pensamiento ante los laberintos

Una                 sola 
         palabra
construye babeles 
un sentimiento 
un sonido 
una línea en el nudo 
     ________

Hay caras asomándose por la cortina 
todas afiladas 
afinadas 
dispuestas a pedir 
riendo 
llorando hablando 
susurrando secretos mortales 
íntimos
de mí y de mi rostro 

No quiero escuchar las espirales del olvido 
ni navegar congelado tus ojos en la noche 
No quiero frío en mis labios ojos en mis párpados 
Hay tantos gestos atrapados en mis dientes/

Mi ojo da vueltas en el abismo 
y muerdo los bordes para no caer 

Una palabra me puede salvar 
una 
palabra 
Si me la dijeras 
Si el secreto estuviera en mis palmas 
 o en mi corazón expuesto 
me sentiría como el pájaro que apenas aprende a volar: 
                        el intento 
                     O 
            la muerte: 

Mi ojo da mil vueltas en la noche agonizante.


No he podido vivir de los espejos

Tanto es lo que hoy se destruye en mí 
tanto es lo que hoy he destruido 
que el escombro me pesa hasta el sueño 
que el sueño me sabe a escombro 

Tan lento se suceden las gotas de esta lluvia 
de la lluvia fría de estos pensamientos 
que me arrastra, frío al nido de mi hoguera 
a ser ceniza encima del asfalto 

No sé 
me sabe a nada el orden 
-Tengo una tormenta en los ojos- 
Me sabe a nada el saber 
si para crecer tengo que volver al núcleo 
de mi semilla 

Tengo la mirada destruida de tanto creer 
y el cerebro estático de tanta estructura 
Hazme morir y nacer en la raíz de una palabra 
en el ala de un suspiro 
Viola esta integridad falsa 
este reflejo mal recordado 
y escúpeme lo que soy: 
fermento de cianuro.


El vértigo 

Trastocada tarde y fría 
siento todos los pensamientos afilados 
rompiéndome los bolsillos; 
no hay sentido en todo esto más que el perderme 
y volverme a perder 
y llegar a encontrarme en los excesos 
de la desorientación 
que se acumulan debajo de mi almohada 

En los sueños viajo, las piezas encajan; 
crucifixión de la razón 
me entiendo, te entiendo 
mundo y escalo las rococidades de mi mente 
y aunque con la mayor delicadeza 
me hiero, sangro 
sin dolor 

Hasta que despierto; 
el mundo se impone inquebrantable 
y el día avanza insostenible     como la vida 
dando continuos saltos 
desde todos los obeliscos de la Tierra.

 
Primer amanecer

En el silencio de las hojas en llamas que caen 
se esconde la flor que está naciendo 
El pensamiento se añeja en la arquitectura 
y en el niño interior que agoniza; 
el bosque mental arde 
dos, tres milenios se calcinan 
en unos instantes de consciencia 

A flote salen los rostros sonrientes 
del agujero de la memoria 
pero el polvo les esconde la sonrisa, 
no hay nada que ver 
En la pupila y su sol se esconde lo esencial, 
no en otra parte 
y lo exterior se triza en las manos del ego 
 que grita y llora 
y pide piedad 

     a 
          yendo 

El rayo que surge 
desde la profundidad del cielo 
nos despierta 
para que podamos ver 
el primer amanecer, 
los funerales del concepto.


Alarido

No hay manera de expresar 
en algún sentido amplio 
en palabra precisa 
cadenas de sentimientos 
oscuros tal vez 
pérfidos 
perfumados o buenos 
sentimientos nonatos 
por lo fugaz de cada mirada 
y por la rapidez impía 
de cada acto 
actuado o no, 
no se puede expresar.

Hay un ardor, alarido 
un grito inmenso 
mudo escalando la garganta, 
saliendo vomitado 
llegando a profundidades inermes 
de esta tierra llagada 
cortada 
herida hasta el absurdo 

Y hay ecos 
ecos y calles 
vacías de la dura ciudad 
dibujando en mis ojos 
y en los tuyos 
 tableros de ajedrez 
poniendo en nuestras manos 
ruletas con las que disparar 
el primer espasmo 
que nos abrace y despierte.
 

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