Un extenuante camino nos ha traído hasta aquí. Revisitando un lugar común: si veinte años no son nada, dos años son su décima parte. Imagínense. Pero ya van dos años desde que iniciamos, en el viejo –y querido– CSCA Libereco (ex La Mákina), un 8 de agosto de 2013, lo que fue el Taller de Poesía Política y lo que hoy es el Colectivo Poético Agua Maldita. También pasamos por la ex CSO La Farfalla y hoy cerramos nuestro taller en el Centro Cultural Manuel Rojas, iniciando una nueva ruta esencialmente como colectivo político, social y cultural, la cual nos lleva, sin lugar a dudas, tras los mismos objetivos de siempre.
Nos hemos propuesto hacer actividades y eventos culturales bajo la lógica de la horizontalidad, el apoyo mutuo y la autogestión. Nos hemos propuesto naturalizar esos valores primero nosotros/as, luego compartirlos con el resto, invitando a la organización libertaria, independiente y autónoma. Ese ha sido el norte y seguirá siéndolo.
Pero ahora, en específico, hemos decidido abordar los temas que más nos representan como grupo: territorialidad, trabajo comunitario, organización barrial y el entusiasmo por los espacios públicos. Es en estos lugares físicos y conceptuales donde hemos decidido asentarnos, y esta publicación puede ser el fragmento de una declaración de principios mayor que hemos ido compartiendo con ustedes en números semestrales, siendo ésta la tercera parte del propósito.
De todas maneras, reconocemos también nuestros errores. A pesar de que nos alegra ver el impacto positivo de nuestro trabajo en estos dos años (donde cada vez más gente se reúne en torno a nuestras lecturas de poesía + música, donde hemos levantado festivales en espacios públicos y donde hemos propuesto una nueva forma de acercarse a la poesía), también lamentamos no cumplir con ciertas expectativas. Sabemos que aún no logramos hacer más partícipes a los/as vecinos/as de las poblaciones; sabemos que aún no nos vinculamos de manera correcta con todas las organizaciones que nos gustarían; sabemos que aún nuestra labor poética no se difunde en todas las direcciones que queremos. Pero estamos en ello, porfiadamente, porque nuestro logro más entrañable es la organización que hemos logrado como equipo, generando el colectivo que queremos, agrupándonos también con el Movimiento Anagénesis para levantar proyectos tan significativos para nosotros/as como la presente publicación.
Esperamos que, bajo estas disposiciones, nuestros objetivos finales se acerquen cada día más, reflejándose también en cada paso que damos hacia ellos. Porque estamos en un punto de no retorno donde asumimos esta responsabilidad: la de haber levantado un colectivo poético de arraigo popular, crítico y libertario. Porque tenemos las suelas gastadas, las patas embarradas y la atención fija en lo que nos urge cambiar. Porque, a todas luces, tenemos los pies bien puestos en la tierra.
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