jueves, 4 de septiembre de 2014

Joan Cornejo (2da selección)

Foto: Tamara Kramarenco
Reseña biográfica + info y otros poemas aquí.


IMPORTANTE 

En los siguientes textos se utilizan de manera inclusiva términos como “el oprimido”, “el indigente”, “el dueño”, “el empresario”, “el parásito” y sus respectivos plurales (así como otras palabras equivalentes al contexto histórico) para referirse a hombres y mujeres. 

Esta opción obedece a que no existe acuerdo universal respecto de cómo aludir conjuntamente a ambos sexos en el idioma español, salvo usando “o/a”, “los/las” y otras similares, y ese tipo de fórmulas supone una saturación gráfica que puede dificultar la comprensión de la lectura.


El show debe continuar 

Jamás hay descanso
para los oprimidos
y en tiempos de vacas flacas
-costillas al aire-
las pobres bovinas
se ven obligadas
a usar bikini y a modelar
sobre pasarelas de pasto
para el disfrute de sus dueños
que gruñen de placer
y les ponen nota considerando
el tamaño y la forma de sus ubres
la suavidad de sus mugidos
y la profundidad de sus miradas.


Para ir por ancho camino 

“Este es mi premio
luego de dar sombra
a tantas generaciones”
pensaba el árbol
e inflaba el pecho
para lucir la cinta blanca
que lo rodeaba
mientras dos pájaros
que volaban por allí
(y que como muchos otros
habían aprendido a leer
en las plazas y gustaban
de contar cosas a la gente)
conversaban con tristeza
acerca de la dificultad actual
de encontrar hogar
en buenos sectores
-culpa de la ampliación de las calles-
y criticaban enojados
la fea costumbre humana
de ponerles cintas de peligro
a árboles que no están
ni cerca de caerse solos
pero que interfieren 
con el futuro. 


Obra de arte 

Ni se inmutó la Mona Lisa 

No sintió ningún dolor
cuando en 1956
un indigente que
no soportaba el frío
le lanzó una piedra en el codo
para poder dormir en la cárcel 

Podría haber apuntado a la boca 

El Louvre comprendió
perfectamente la problemática
y le compró
una vitrina antibalas
a su pintura
que hasta hoy
sonríe sin enterarse de nada. 


Por necesidad 

Escribo poesía porque
me compré una vida
que no podía pagar
y la saqué en letras.


Arte poética  

¿Me crees?
Sí,
te creo
y tú me creas
y nos creamos.

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